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Una Comunidad sin Barreras, Parte 3/7

Seccion 2: Las mujeres en las sociedades antiguas

El proceso de entender por nuestra cuenta el contexto cultural en el cual la Biblia fue escrita es frecuentemente muy difícil pero usualmente vale la pena. Yo espero que las citas que voy a darle mas adelante en esta sección le provean al menos algunas pistas dentro de la realidad de la situación de la mujer en las sociedades antiguas y le provea también de alguna luz que lo guíe dentro del texto Bíblico.

Esta sección comienza sin embargo, con algunas observaciones producto de la experiencia al observar como algunos factores culturales afectan la lectura de la Biblia hecha por cualquiera de nosotros y la responsabilidad que tenemos al lidiar con asuntos de cultura cuando nosotros leemos y aplicamos la Biblia.

Observaciones Sobre Cuestiones de Cultura

1. La cultura es un factor presente en todas partes cuando de leer la Biblia se trata. Cada pasaje de la Biblia esta escrito en palabras humanas para una audiencia humana y trata de asuntos que conciernen a seres humanos. Como seres humanos, la gente descrita en la Biblia, los escritores, y los lectores todos están limitados a un tiempo particular, un lugar, y a un conjunto de experiencias.

La cultura humana es vasta, es variada, con varias capas de lenguaje vital, en el cual el significado tanto de nuestras palabras como de nuestras acciones son entendidas por nosotros mismos y por otros. Todo lo que nosotros pensamos, decimos, o hacemos, desde lo mas ordinario hasta lo mas extraordinario, tiene sentido y un matiz sutil dentro de nuestra cultura.

Así también cada palabra de la Biblia es una palabra en un lenguaje humano el cual fue hablado o escrito por una persona en un tiempo particular, en un lugar concreto, y en un conjunto de circunstancias especificas. Desde que el lenguaje de la cultura cambia continuamente, pero también tiene continuidad debido a que es todo humano, de mas nosotros podamos entender el contexto cultural de la Biblia, de mas nosotros entenderemos la gente que la escribió y el impacto de sus palabras.

2. Algunas veces la gente habla de las condiciones culturales de los tiempos Bíblicos como si su existencia limitara la autoridad de la Biblia. Pero si algunas veces la Biblia es “condicionada culturalmente” nunca es decisivo en determinar si es importante para nosotros el imitar, seguir u obedecer en nuestro tiempo y espacio. Desde que cada palabra, acción o situación que la Biblia contiene tiene un componente cultural, otros factores y consideraciones determinan la relevancia de un ejemplo o de una enseñanza particular. Pero al entender el contexto cultural puede casi siempre ayudarnos a entender un pasaje de la escritura con mayor claridad y confianza.

Fue Dios quien determino que su palabra llegara a nosotros con un ropaje cultural específico. Dios ha decidido auto expresarse a nosotros humanos en un lenguaje que podamos entender, y por ello es que nos ha dado cuentos, poesía, profecía, leyes, proverbios, lamentos, cartas, historias, visiones, etc., lo cual viene a nosotros como palabras humanas y como palabra de Dios. Estas palabras también nos revelan que Dios vino a nosotros en una figura humana particular llamado Jesús, cuya vida fue el último encuentro de la limitación humana en un tiempo y lugar particulares y de divina trascendencia y eternidad. “La palabra se hizo carne.

Debido a que Dios escogió usar palabras humanas, experiencias, y la historia para revelarse a si mismo, es Dios el que hace que nuestro entendimiento del contexto cultural de su palabra sea importante. Dios se puso a si mismo y a su palabra firmemente dentro de la vida humana de forma que nosotros podamos conocerlo. Esta verdad fundamental es la que nos da la base para el trabajo de interpretar su palabra.

3. Pero la cultura humana es también el lugar en el que son expresados todos los valores que están en contra de Dios. La cultura no es un lenguaje sagrado sino el lenguaje de la vida humana con todas sus posibilidades para el bien y el mal. Regularmente en la Biblia nosotros observamos los juicios de Dios en la cultura de gente específica, expresada en lenguaje e imágenes de dicha gente.

4. El entender el contexto cultural simplemente nos permite el entender mas claramente lo que un dicho particular o una practica significan y así evitar malos entendidos debido a cambios en nuestro propio lenguaje cultural.

5. Conocimiento cultural detallado nunca es necesario para entender las bases del evangelio, aunque el evangelio tenga que ser expresado hasta cierto punto en el leguaje y cultura de la gente si es que deseamos que ellos sean movidos por su poder.

6. Una vez que nosotros arribamos a un grado de claridad acerca de lo que significa un dicho o práctica particulares para sus receptores originales en el Nuevo Testamento, nosotros tenemos que tomar la responsabilidad de juzgar a la luz del evangelio como es que ese texto se aplica a nosotros. Nuestro entendimiento de Dios y su voluntad debe moldear nuestra decisión de cómo implementar una práctica particular hoy en día. Por ejemplo, cuando repetidamente encontramos que el Nuevo Testamento ordena a los cristianos “a saludarse los unos a los otros con un beso santo” (Romanos 16:16; 1 Corintios 16:20. etc.), tenemos que asumir la responsabilidad de entender el significado de ese mandamiento en su contexto original y luego decidir como aplicarlo en nuestro contexto. Nosotros podemos ignorar el mandamiento, nosotros podemos obedecerlo literalmente; o nosotros podemos adaptar el “beso santo” a alguna otra expresión de saludo e intimidad dada en nuestra cultura. Pero tendremos que hacer algo con el mandamiento. No podemos escapar a esa responsabilidad. Este es un proceso en el que todos entramos toda vez que leemos la Biblia. Nosotros también entramos en este proceso de evaluación cultural juntos como comunidad. Los resultados de estos juicios personales y comunitarios moldean el carácter de la comunidad cristiana de la que formamos parte.

7. El proceso de tal interpretación es profundamente teológico. A través de este proceso nosotros expresamos lo que creemos acerca del carácter de Dios y lo que creemos que es importante para Dios. Nosotros mostramos como es que creemos que Dios evalúa nuestra vida y nuestra relación con el. Aunque a veces algún tema particular parece trivial, usualmente encontramos que allí esta en juego una amplia visión de la naturaleza de la voluntad de Dios y nuestra respuesta a esa voluntad. Por ejemplo, Le interesa al Señor que cada creyente acepte alguna versión particular de la doctrina de la trinidad o que cada iglesia siga una formula prescrita de adoración y de organización? Que es lo que Dios realmente quiere en relación con nosotros como sus criaturas? De la forma como nosotros interpretamos las escrituras dependerá las respuestas que demos a tales preguntas y esto afectara a su vez la forma como interpretamos las escrituras. Nosotros no podemos escapar a este proceso de interacción. Solo podemos esforzarnos en aumentar la claridad de nuestro entendimiento de las escrituras y crecer en nuestro discernimiento por la gracia de Dios. Todos nosotros todavía somos seres humanos con un entendimiento bien limitado. Solamente nuestra confianza en la gracia de Dios puede darnos denuedo a pesar de nuestras limitaciones. Al tratar el tema del papel de la mujer en el culto publico, como también varios otros temas, la profunda pregunta es siempre “¿Quién es el Dios que adoramos, y cual es su voluntad?”

Mujeres el Las Sociedades Alrededor de Israel

Las siguientes citas y descripciones no son de ninguna manera exhaustivas al tratar la situación de la mujer en el mundo antiguo alrededor del Mediterráneo y del Medio Oriente, pero ellas ayudan a representar las clases de actitudes hacia la mujer que eran comunes en esa área. Ellas proveen algo del pasado cultural y religioso del Nuevo Testamento y nos ayuda a definir más claramente las distintas actitudes hacia las mujeres en el ministerio de Jesús y la iglesia primitiva. Una enciclopedia bien conocida nos provee el siguiente resumen concerniente ala posición de las mujeres en las sociedades alrededor de Israel. En la mayoría de las veces, el papel de la mujer en la sociedad Israelita era muy similar al de las mujeres en las sociedades alrededor de Israel.

"En ninguna parte en el Mediterráneo antiguo o en el Cercano Oriente las mujeres tenían la libertad que ellas gozan en la sociedad Occidental moderna. El modelo general era de subordinación de la mujer al hombre, de igual manera que los esclavos estaban sumisos a los libres y los jóvenes a los ancianos. La vida de las mujeres estaba centrada en el matrimonio, los hijos y el hogar. Los oficios domésticos consumían bastante tiempo, estos incluían hilar, tejer, acarrear el agua, moler el may, amasar el pan, lavar la ropa y cuidar los niños, etc. Las mujeres también trabajaban la tierra o producían algún tipo de producto en sus casas para ser vendido en el mercado; en familias adineradas ellas supervisaban las mujeres esclavas.”

ISBE 4.1089-90 (International Standard Bible Encyclopedia. Eerdmans, 1988).

La Ley y la Sociedad en el Antiguo Israel

La sociedad del antiguo Israel, como todas las sociedades de sus alrededores, era totalmente patriarcal. La ley de Moisés está expresada enteramente desde el punto de vista de los hombres/padres de la sociedad al igual que todos a quienes la ley está dirigida.

Aunque alguna gente piensa que la ley de Moisés era totalmente independiente de otras tradiciones y leyes de sociedades vecinas, un examen más cuidadoso de la ley muestra que en varios casos esta regulaba y daba forma a modelos básicos de sociedad que eran comunes en el antiguo Cercano Oriente. La Ley en el antiguo Israel asume la existencia de un cuerpo largo de leyes comunes a la sociedad que compone esa región como un todo. En varios casos en que envolvía ley civil y práctica, la ley de Moisés no intento establecer una sociedad ideal pero sirvió para limitar y regular prácticas comunes generalizadas. Tal situación siempre hace que nos sea más difícil el percibir si una regulación específica constituye la voluntad permanente del Señor o si esto solamente constituía una simple acomodación a las prácticas de la sociedad.

Por ejemplo, la colección de leyes que siguen inmediatamente después de los diez mandamientos en Éxodo 20 es frecuentemente llamado el libro del pacto (Éxodo 21-23). Esta colección comienza con leyes acerca de la esclavitud (Éxodo 21:1-32). Esta comienza, por ejemplo, no imponiendo la esclavitud sino regulándola. Aun incluye regulaciones acerca de vender los propios hijos en esclavitud. Por ejemplo,

“Si alguien vende a su hija como esclava, la muchacha no se podrá ir como los esclavos varones. Si el amo no toma a la muchacha como mujer por no ser ella de su agrado, deberá permitir que sea rescatada. Como la rechazó, no podrá vendérsela a ningún extranjero.”

(Éxodo 21:7-8)

El hecho de que las primeras leyes del Libro del Pacto tienen que ver con la esclavitud y con la venta de los hijos como esclavos no significa que es la voluntad de Dios que hayan esclavos en las sociedades y que los niños se vendan como esclavos. Esto ni siquiera significa que Dios apruebe la esclavitud. Al contrario, la ley aquí simplemente toma los modelos existentes de la sociedad del Medio Oriente y mitiga sus males y los regula dentro de la sociedad de Israel.

Similarmente la ley del divorcio (Deuteronomio 24:1-4) no da ninguna regulación que levantara o impusiera la practica del divorcio. Más bien, simplemente asume un proceso de divorcio de una ley común y provee una limitación a la libre implementación de esa ley común.

Cuando alguno tomare mujer y se casare con ella, si no le agradare por haber hallado en ella alguna cosa indecente, le escribirá carta de divorcio, y se la entregara en su mano, y la despedirá de su casa. Y salida de su casa podrá ir a casarse con otro hombre. Pero si la aborreciere este ultimo, y le escribiere una carta de divorcio, y se la entregare en su mano, y la despidiere de su casa; o si hubiese muerto el postrer hombre que la tomo por mujer, no podrá su primer marido, que la despidió, volverla a tomar para que sea su mujer, después que fue envilecida; porque es abominación delante de Jehová, y no has de pervertir la tierra que Jehová tu Dios te da por heredad”

(Deuteronomio 24:1-4)

La práctica del divorcio fue simplemente asumida en la ley. Estos mandatos acerca del divorcio están en la introducción a una oración subordinada (“Cuando un hombre se casa con una mujer...pero si luego deja de quererla por haber encontrado en ella algo indecoroso... y le entrega un certificado de divorcio... etc. entonces el primer marido... no podrá tomarla de vuelta...”) La ley actual está en la oración principal empezando con si, en el verso 4. Lo que le precede simplemente provee base para el caso. La ley prohibió la práctica común al no permitir que una mujer que había sido divorciada y se había vuelto a casar algún día pudiera volver con su primer esposo.

Leyes no Israelitas

Algunas veces uno puede ver el impacto de la Ley de Moisés en las leyes comunes del área al comparar ejemplos de otros códigos legales del Medio Oriente.

Un ejemplo del código de Hamurabi puede darnos un punto de comparación y mostrar la naturaleza patriarcal de toda esa sociedad. Cuando se le causa una herida a una mujer que esta bajo el control de otro hombre, se debe reparar el daño pagando al hombre que tiene dicha mujer a su cargo no a la mujer herida. El nivel de reparo del daño depende de si los dos hombres son de la misma clase social o no. Cuando un ciudadano mata a la hija de otro ciudadano, el no es ejecutado sino su hija. De esa manera el es privado de una propiedad igual a la que el destruyó. Si el mata a la hija de alguien de una clase social mas baja, ni el ni su hija eran ejecutados. El simplemente podía pagar una fianza como castigo.

“Si un ciudadano golpea a la hija de otro ciudadano y hace que ella tenga un aborto, el tendrá que pagarle 10 shekels de plata por el feto.
Si la mujer muere, ellos tendrán que matarle a su hija.
Si por un descuido el ha hecho que la hija de una persona del pueblo tenga un aborto, el tendrá que pagar 5 shekels de plata.
Si esa mujer muere, el tendrá que pagar media mina de plata.
Si el golpea la esclava de un ciudadano y a hecho que ella aborte, el tendrá que pagar 2 shekels de plata.
Si dicha esclava muere, el tendrá que pagar un tercio de mina de plata.”

Leyes de Hammurabi 209-214 ANET (Ancient Near Eastern Texts)p. 175. (Éxodo 21:22-25).

El entendimiento típico acerca del procedimiento para divorcio en las sociedades alrededor de Israel es representado por una ley Asiría:

“Si un ciudadano quiere divorciarse de su esposa, si es su voluntad, el le dará algo; si no es su voluntad, el no necesita darle nada; ella se irá con las manos vacías.”

Leyes Asirias Medias 37. ANET p. 183.

Desde que el uso del velo y otras prendas para cubrirse la cabeza era una practica tan importante en la comunidad cristiana de Corinto, nosotros podríamos notar que las leyes en la sociedad del Medio Oriente son muy explicitas en cuanto a la importancia del velo en la mujer puesto que este expresa su lugar en la sociedad. El hecho de llevar velo la hacia mujer de cierta reputación en la sociedad. Las multas y castigos por llevar la cabeza descubierta o por no ponerse el velo de una forma apropiada nos muestran que estas costumbres eran reforzadas.

"Ni las mujeres de los ciudadanos ni las viudas...quienes salen a la calle tendrán sus cabezas descubiertas. La hija de un ciudadano...tiene que llevar velo...Una prostituta sagrada que ha sido tomada por esposa tiene que llevar velo en la calle, pero una que no es casada no podrá llevar velo en la calle; ella no se podrá poner velo. Una ramera no podrá ponerse velo; su cabeza tiene que estar descubierta. Aquel que ha visto a una ramera con la cabeza cubierta debe arrestarla, producir testigos, y traerla al palacio del tribunal;...ellos deben azotarla cincuenta veces y poner resina en su cabeza. Sin embargo, si un ciudadano ha visto una ramera cubierta con velo y la ha dejado ir...ellos azotarán a ese ciudadano cincuenta veces con una vara;...ellos le abrirán orificios en sus oídos, los tejerán con una cuerda y el tendrá que hacer el trabajo de un rey por un mes completo.

Las esclavas no se pondrán velo y el que ha visto a una esclava con velo deberá arrestarla...Si un ciudadano desea ponerle velo a su amante, el tendrá que tener 5 o 6 de sus vecinos presentes y ponerle el velo en presencia de ellos y decir, “Ella es mi esposa,” así ella se convertirá en su esposa...”

Leyes de la Asiria Media 40-41 ANET 183.

La Ley de Israel Refleja la Influencia del Hombre en la Sociedad.

Las mujeres son muy valiosas, pero su valor está expresado en relación con el hombre que casi siempre asume el cuidado de ellas. Ellas no tienen un papel de autoridad o de independencia fuera del dominio del varón.

Aún los diez mandamientos, los más básicos mandamientos de la ley claramente expresan el punto de
vista de los hombres adultos. Por ejemplo el décimo mandamiento dice, Éxodo 20:17 (“No codicies la casa de tu prójimo: No codicies su esposa, ni su esclavo, ni su esclava, ni su buey, ni su burro, ni nada que le pertenezca” (Éxodo 20:17; Deuteronomio 5:21). La mujer está en la lista entre varias cosas que son propiedad del hombre. No había ningún mandamiento que ordenara a la mujer el no codiciar al esposo ajeno. El esposo no era pensado como perteneciente a la esposa en la misma manera en que la mujer era pensada como propiedad del marido.

Al mismo tiempo es de notar que de diferentes maneras el estado de la mujer en la ley de Moisés fue
mucho más elevado que en el de las leyes de Hammurabi citadas más arriba. Por ejemplo, cuando un hombre
mataba a la hija de otro hombre, el Israelita no mataba a la hija del asesino como recompensa. Más bien, el
asesino mismo era responsable por su acción.

Autoridad en la Sociedad: 

Sociedad, tribu, clan, y familia estaban organizados alrededor de la autoridad de los padres. El gobierno local de las ciudades estaba organizado alrededor de los “ancianos que se colocaban a la puerta”— era una clase de consejo ciudadano que funcionaba como ley y como corte legislativa. En circunstancias normales, las mujeres no tenían parte en estas estructuras de autoridad, poder y decisiones en la sociedad Israelita. 

La mujer pertenecía al padre hasta que este consentía en darla en matrimonio (como prometida y por un precio) a otro hombre (compromiso). La decisión del padre podía hacerse sin el conocimiento y participación de la hija, usualmente cuando ella todavía era una niña. 

Una vez que el marido tomaba posesión de ella, el controlaba los derechos legales de su esposa. Si había conflicto, el podía divorciarse de ella a su antojo, pero ella no podía divorciarse de el. Otra vez note las asunciones acerca del divorcio que se reflejan en Deuteronomio 24:1-3: 

Si un hombre se casa con una mujer, pero luego deja de quererla por haber encontrado en ella algo indecoroso, solo podrá despedirla si le entrega un certificado de divorcio. Una vez que ella salga de la casa, podrá casarse con otro hombre. Si ocurre que el segundo esposo le toma aversión, y también le extiende un certificado de divorcio y la despide de su casa...” 

Deuteronomio 24:1-3

La ley intento que todas las relaciones entre esposos fueran buenas y gratificantes, pero proveyó de reglamentos a fin de limitar el abuso del poder absoluto ejercido por padre o esposo (Ej. Deuteronomio 22:13-30). 

Aun los reglamentos beneficiosos, sin embargo, muestran el dominio del padre y esposo que podrían conducir a situaciones problemáticas y situaciones vulnerables para la mujer. Por ejemplo, si una mujer virgen era sexualmente asaltada por un hombre y de esta manera hecha impura de forma que ningún otro hombre se querría casar con ella, el asaltador tenia que pagar al padre 50 monedas de plata (el equivalente al precio de compra por una prometida) y tenia que casarse con la doncella y olvidarse de su derecho al repudio para obtener divorcio (Deuteronomio 22: 28-29). Tal reglamento era de beneficio en el hecho de que evitaba que la joven padeciera hambre a causa de su pobreza, pero todavía requería que se casara con su propio asaltador. 

Mujeres Como Botín de Guerra 

Los siguientes pasajes muestran algunas formas como en tiempos de guerra las mujeres eran tratadas como botín por los Israelitas. 

Un poco después de la guerra contra Madian, se instruyo a los soldados a preservar la vida de las doncellas vírgenes, mientras que los otros cautivos, incluyendo niños y mujeres casadas debían ser muertos. 

Maten a todos los niños, y también a todas las mujeres que hayan tenido relaciones sexuales. 18 pero quédense con todas las mujeres que jamás las hayan tenido.”

Números 31:17-18

En general, cuando una cuidad era invadida, las mujeres de la ciudad podrían ser tomadas como botín. 

14 Como botín, podrás tener a las mujeres y a los niños, y el ganado y todo lo demás que haya en la ciudad. También podrás comer del botín de tus enemigos, que te entrega el Señor tu Dios. 

Deuteronomio 20:14

Cuando los soldados escogieron casarse con alguna mujer capturada en alguna guerra, se tenía que seguir un procedimiento especial. 

10"Cuando salgas a la guerra contra tus enemigos...11 si ves entre las cautivas alguna mujer hermosa que te atraiga, podrás tomarla como esposa. 12La llevarás a tu casa y harás que se rape la cabeza, se corte las uñas y se deshaga de su ropa de cautiva. Después de que haya vivido en tu casa y guardado luto por su padre y por su madre durante todo un mes, podrás unirte a ella y serán marido y mujer. 14 Pero si no resulta de tu agrado, la dejarás ir a donde ella lo desee. No deberás venderla como esclava, puesto que la habrás deshonrado

Deuteronomio 21:10-17

Mujeres Excepcionales: 

Varios factores podrían sacar a una mujer por encima de la situación que normalmente le designaba la estructura social. En tiempos antiguos, por su puesto, las mujeres eran tan inteligentes como los hombres, de la misma manera que lo son hoy, pero debido a las asunciones culturales de la sociedad y la falta de educación para las mujeres, se requería de dones especiales o de circunstancias a fin de levantar a una mujer a una posición de autoridad o prominencia. 

1. Dones carismáticos de profecía, liderazgo, o juicio. 

Estos ejemplos, aunque no son números, muestra que Dios trabajo a través de mujeres lideres de Israel de la misma manera que lo hizo con hombres. En cada uno de estos casos, Dios claramente aprobó a estas mujeres usando los dones de ellas en su servicio y en el servicio a otra gente. 

Miriam, la profetiza hermana de Moisés, fue la que lidero la celebración después de haber cruzado el mar rojo. Ella continúo con Moisés y Aarón y se destaco como una líder prominente en Israel, aunque Moisés era el líder con más autoridad. 

Entonces Miriam la profetisa, hermana de Aarón, tomó una pandereta, y mientras todas las mujeres la seguían danzando y tocando panderetas, Miriam les cantaba así: ‘canten al Señor, que se ha coronado de triunfo arrojando al mar caballos y jinetes’” (Éxodo 15:20-21; Números 12) 

Débora, la profetiza y juez, condujo a su pueblo tanto en tiempo de paz como en tiempo de guerra. El líder militar Barac no quiso ir a la guerra a menos que ella los acompañara… Jueces 4-5: 

“En aquel tiempo gobernaba en Israel una profetiza llamada Débora, que era esposa de Lapidot. Ella tenía su tribunal bajo la palmera de Débora, entre Rama y Betel, en la región montañosa de Efraín, y los Israelitas acudían a ella para resolver sus disputas. (Jueces 3:4-5; Jueces 4-5). 

Hulda, la profetiza fue reconocida como la voz autoritativa del Señor entre la gente de Jerusalén. 

14 Así que Jilquías el sacerdote, Ajicán, Acbor, Safán y Asaías fueron a consultar a la profetisa Huldá, que vivía en el barrio nuevo de Jerusalén. Huldá era la esposa de Salún, el encargado del vestuario, quien era hijo de Ticvá y nieto de Jarjás. 15 Huldá les contestó: “Así dice el Señor Dios de Israel...” 

2 Reyes 22:14-19

2. Poder político o posición. 

Atalia, era la hija del Rey Ahab y la reina de Juda. 2 Reyes 11:1-16. Atalia fue un ejemplo de una mujer particularmente destructiva la cual se hizo reina de Juda y casi destruyo por completo la dinastía real de David. 

Ester, la mujer judía quien se convirtió en la reina de Persia. Ester 1-10. Ester fue un gran ejemplo de una mujer quien salvo a su pueblo debido a su valor personal en un momento de grande crisis. 

3. Riqueza. 

La mujer virtuosa o esposa de carácter noble fue celebrada en Proverbios 31:10-31. La descripción vivida de su vida refleja la importancia de la mujer en las familias con recursos abundantes. Ellas dirigían la industria de la costura en el antiguo Israel lo mismo que también administraban las operaciones diarias de una fortuna considerable mientras que sus esposos servían en la ciudad como jueces y legisladores en las puertas de la ciudad. El pasaje urge que tales mujeres, cuyo trabajo era invisible por el mundo de afuera de su propio hogar, fuera alabado y reconocido. También el pasaje afirma que mujeres tan virtuosas eran mas bien raras – “quien la hallara?” a tal tipo de mujer? (Proverbios 31:10). 

Susana – En el libro apocalíptico de Susana – la cual fue una mujer virtuosa de alta estima en la sociedad, fue acusada por ancianos envidiosos y salvada por Daniel. 

Judith – En el libro apócrifo de Judith – ella fue una mujer rica quien asesino a Holofermes debido a que estaba atacando a Israel con su voraz ejercito. 

Mujeres en el periodo ínter-testamentario 

La literatura del periodo ínter-testamentario (época en que se escribieron la mayoría de libros apócrifos) nos provee numerosos ejemplos de mujeres que se destacaron. Susana es un modelo de modestia y de esposa casta e inocente. Judit es un ejemplo de virtud y coraje que siguió como modelo a Jael y a Débora en las escrituras. La madre de los mártires en 2 de Macabeos 7 es un arquetipo de coraje frente al gran sufrimiento y a la total dependencia en Dios por la liberación de la persecución. 

Pero mientras la literatura muestra ejemplos de estas mujeres excepcionales, otros textos que tienen como objeto dar guía a los piadosos expresan una visión negativa de la mujer y advierten del peligro que ella posee para el hombre que desea ser sabio y servir a Dios. Una mujer era vista como una fuente de tentación y corrupción para el hombre y como una fuente regular de vergüenza y de desdicha. 

Siracides (eclesiástico) 25:21-26 

No te dejes engañar de la bellaza de una mujer, y no desees a una mujer por sus posesiones. 22 Hay ira, impudicia, y una gran desgracia cuando una mujer sostiene a su marido. 23 Una mente acongojada, una cara triste, y un corazón herido son causados por una mala mujer. Manos caídas y rodillas débiles son causadas por una mujer que no hace feliz a su marido. 

24 El pecado tuvo su comienzo en una mujer, y debido a ella todos morimos. 25 No dejes ni un solo lugar para que se filtre el agua, y no dejes que la esposa mala hable más de la cuenta. 26 Si ella no te obedece, sepárate de ella. 

Siracides 42:12-14 

“No mires a nadie por su belleza, y no te sientes en medio de mujeres; porque de la ropa viene la polilla, y de la mujer viene la maldad femenina. Mejor es la maldad del hombre que la de una mujer que hace el bien y a la vez trae pena y desgracia.” 

Pasajes como estos reflejan el desarrollo de una forma de ver a las mujeres (basada en reflexiones sobre Génesis 3) la cual echaba la culpa a la mujer por la presencia del pecado y de la muerte en el mundo y la cual vio a las mujeres como criaturas inherentemente inferiores a los hombres, cuya bondad es peor que la maldad del hombre. 

Mujeres en el Mundo Greco-Romano 

Varios escritores prominentes lo mismo que autores anónimos proveen guía concerniente a los roles de la mujer en el mundo Greco-Romano. Plutarco, natural de Grecia, biógrafo, ensayista, y sacerdote de Apolo en Delfi (Nororiente de Corinto) quien vivió el primer siglo, escribió lo siguiente para dos de sus amigos que estaban recién casados “Consejos para novio y novia” (coleccionados en una larga antología de ensayos conocidos como Moralia 138-146). 

El ensayo está lleno de buenas sugerencias acerca del respeto mutuo, cooperación mutua de todo corazón, y alegre compañía intelectual. Esto también asume y expresa el modelo para un matrimonio apropiado en la sociedad Griega, el de completa sumisión de la esposa a su esposo en todas las cosas. Se pensaba que este modelo era apropiado porque era basado en la costumbre y la naturaleza, y era establecido por la ley. Consejos similares se podían encontrar en todo el periodo Greco-Romano. 

La guía se escribió particularmente para las esposas, quienes debían mantener un estándar de moralidad alto y respeto por sus maridos. Las mujeres que estaban en esclavitud, prostitutas, o de otra clase diferente a las casadas, eran consideradas como disponibles para el hombre casado a fin de ofrecer compañía extramarital y relaciones sexuales. Los hombres casi nunca tenían que acogerse a los altos estándares de pureza sexual que se exigía a las mujeres. 

La Desgracia del Afecto Público o Conflicto Entre Marido y Mujer 

Plutarco urgió que las parejas casadas debería mantener todas las expresiones afectivas o conflictivas lejos de la vista publica. Plutarco baso su consejo en el hecho de que tales expresiones de interacción pública entre el esposo y la esposa eran consideradas “vergonzosas.” Cuando, en la siguiente cita, el escribió “pero esto es vergonzoso” Plutarco uso exactamente la misma frase en griego que Pablo uso en su argumento en 1 de Corintios 11:6 “y si le es vergonzoso a la mujer cortarse el cabello o raparse, que se cubra.” 

“Cato expulsó del Senado un hombre que besó su propia esposa en la presencia de su hija. Esto quizás fue un poco severo. Pero esto es vergonzoso, para un esposo y su esposa de saludarse con un beso y abrazarse en presencia de otros, por supuesto, ¿acaso no es también vergonzoso el airear las recriminaciones y los desacuerdos delante de otros...sobrepasarse en amonestaciones, encontrar fallas, y hablar plenamente y a al descubierto de otros sin reserva alguna?”(Mor. 139) 

Pasajes como este nos ayudan a entender que tan “vergonzoso” podría ser para las mujeres el cuestionar o avergonzar a sus esposos en una asamblea publica, como parece que estaba pasando en las asambleas publicas de la iglesia de Corinto (1 Corintios 14:34-35). 

La Necesidad de que las Mujeres sigan las Actitudes de sus Esposos 

Plutarco aconseja que la armonía entre marido y mujer pueda ser obtenida mediante la esposa al considerar y completamente someterse a los sentimientos de su esposo. 

“La mujer no debe tener sentimientos propios, pero ella podría unirse con su esposo en momentos de seriedad y deportivamente y en sobriedad y en risa.” 

Mor. 140

Otra guía para las esposas jóvenes escrita probablemente en el siglo segundo antes de Cristo da un consejo similar: 

“Una esposa debe vivir para su marido de acuerdo a la ley y en actualidad, no teniendo pensamientos privados, pero pensando en cuidar de su matrimonio y protegiéndolo. Porque todo depende de esto... 

Ella conducirá su hogar con simplicidad, hablando y oyendo palabras justas y guardando puntos de vista basados en el común estilo de vida que es compatible con todo esto, mientras actúa en armonía con los familiares y amigos que su marido aprecia. Y si su marido piensa que algo es agradable, ella pensará lo mismo; o si el piensa que algo es de mal gusto, ella estará de acuerdo con el. De otra manera ella estará fuera de tono con todo su universo.” (citado por Sarah Pomeroy, Goddesses, Whores, Wives and Slaves: Women in Classical Antiquity, 135-36). 

Escritores Judíos del periodo Greco-Romano reflejan puntos de vista similares en cuanto al dominio del varón, a veces en términos más fuertes. El historiador judío Josefo, por ejemplo, se enorgullecía de los mandamientos dados en la ley de Moisés: 

“La ley nos manda, al tomar esposa, de no ser influenciados por las arras o dote...pero mas bien se debe persuadir a aquel que esta autorizado a entregarla en matrimonio. 

La mujer (esposa), dice la ley, es en todas las cosas inferior al hombre (esposo).Dejen que ella esté sumisa, no para su humillación, pero de forma que ella sea dirigida; porque la autoridad ha sido dada por Dios al hombre.” 

Josefo, Contra Apion, 2 [24] 200-201

Doble Estándar en la Moralidad del Hombre y la Mujer 

Si un marido griego piensa envolverse en actos licenciosos o inmorales, la mujer debe contar como signo de respeto hacia ella el que ella no sea incluida. Este consejo vino del muy respetado Plutarco. 

Las esposas legales de los reyes Persas se sientan al lado de ellos durante la comida, y comen con ellos. Pero cuando los reyes desean estar contentos y emborracharse, ellos despiden a sus esposas y mandan traer las muchachas bailarinas y las concubinas. Ellos tienen derecho a lo que hacen, puesto que ellos no comparten su vida licenciosa y despilfarro con sus esposas legitimas. Si por lo tanto un hombre en su vida privada, quien es incontinente y disoluto con respecto a sus placeres, comete algún pecadillo con su amante o con su muchacha de servicio, su esposa legítima no debería estar enojada o indignada, pero ella debería entrar en razón de que es fuera de respeto por ella lo que lo hace compartir su despilfarro, sus placeres y deseos con otra mujer.” 

Mor. 140

Un consejo similar es dado en el siglo 2 e.c.: 

Una mujer tiene que soportar todo lo que el hombre soporta, no importa si el no tiene suerte o si hace errores por ignorancia, si el está enfermo o borracho o si duerme con otras mujeres. Porque éste último pecado es peculiar del hombre, pero no es nunca apropiado en una mujer. Al contrario esto atrae venganza sobre ella. Por lo tanto la mujer debe preservar la ley y no imitar a los hombres. Ella debe soportar el genio de su esposo, su mal olor, sus quejas, sus celos, su abuso y cualquier otra cosa de ésta naturaleza. Todavía ella tiene que lidiar con todas sus características de tal manera que es congenial con el siendo discreta.” 

Pomeroy, p.135

En tiempos clásicos, Demóstenes había argumentado que los hombres usualmente mantenían prostitutas (hetairai) para el placer, concubinas para el servicio personal, y esposas para la procreación legítima de hijos (Contra Neaeras, 122) 

Hombres y Mujeres en la Vida Religiosa 

Una esposa debe tener los mismos amigos y dioses que su esposo. Había una preocupación extendida de que las mujeres podrían ser victimas de “supersticiones foráneas” tales como Judaísmo y Cristianismo o cualquier otra religión. Numerosos pasajes en el Nuevo Testamento (1 Corintios 7:13; Hechos 17:4, 12, 34; 13:50) destacan las mujeres como convertidas al cristianismo. Hechos 17:4 menciona conversos de entre “las primeras mujeres” Ej. mujeres de familias prominentes. Hechos 17:12 menciona “mujeres Griegas distinguidas.” La convertida de nombre Damaris mencionada en Hechos 17:34 era probablemente una de estas mujeres. Al alcanzar mujeres de la alta sociedad, tanto el Judaísmo como el Cristianismo encontraron su mejor respuesta en las mujeres. Los griegos, de otra manera, tenían mucho recelo de la actividad religiosa llevada a cabo por mujeres. Plutarco ofrece los siguientes consejos. 

Una mujer no debe de hacer amigos por su propia cuenta sino que debe disfrutar los amigos de su esposo. Los dioses son los primeros amigos y los más importantes. Por tanto una mujer debe adorar solamente los dioses en los que su esposo cree y debe cerrar la puerta bien duro contra los ritos extraños y las supersticiones foráneas. Pues ningún rito clandestino y secreto llevado a cavo por una mujer es apoyado por ningún dios.”  

Mor. 140

La Importancia de la Modestia en la Mujer y Silencio Público 

Una mujer, de ser posible, deberá estar cubierta y silenciosa en público. En el siguiente pasaje, Plutarco empieza con una anécdota acerca de Teano, la esposa de Pitágoras el filósofo, la cual era conocida como una mujer extraña, filósofa. Su ejemplo intenta mostrar que aun una mujer notablemente intelectual como era ella, es extremadamente modesta acerca de descubrir alguna parte de su cuerpo en público. En la misma manera, argumenta Plutarco, una mujer respetable no deberá descubrirse al hablar en público. Una mujer virtuosa debe hablar únicamente a su marido, y solamente el debe hablar en publico. Uno solamente puede imaginar que tan “vergonzoso” podría parecer el que las mujeres “oraran y profetizaran” en una asamblea publica, como Pablo lo describe en 1 de Corintios 11:5. 

Teano, al ponerse su abrigo, expuso su brazo. Alguien le dijo, “que brazo tan lindo.” Pero no para el público,” ella respondió. No solo el brazo de la mujer virtuosa, pero sus palabras también deberá no ser para el público, y ella debe ser modesta y no decir nada a oídos de los de afuera, puesto que esto es como desnudarse; pues en sus palabras se pueden ver sus sentimientos, su carácter y su disposición.” 

Peidias hizo la [estatua de] Afrodita de los Heléanos con un pie sobre una tortuga a fin de tipificar para el sexo femenino el mantenerse en el hogar y el mantener silencio pues una mujer tiene que decir sus palabras solamente a su esposo o a través de su esposo, y ella no debería acongojarse si, como el flautista, ella hace un impacto mas impresionante a través de una lengua que no es la suya.” 

Mor 142

Un historiador Romano del primer siglo e.c. expresa el hecho de que una mujer no debería hablar en las reuniones públicas. 

Que tienen que ver las mujeres con las reuniones públicas? Si las costumbres de nuestros ancestros han se ser preservadas, nada.” 

Valerio Máximo 3.8.6

El Peligro del Arreglo Personal de la Mujer 

De igual manera una mujer respetable era aconsejada de no llevar ropas costosas, peinados ostentosos, o joyas, pues estas cosas sugerían inmoralidad. 

Comprar cosas de tierras lejanas o lujos que son caros o de mucho valor, es claramente un vicio no pequeño. Vestir ropa que es bastante elaborada, con buen estilo y bordada con púrpura o algún otro color es una indulgencia tonta en extravagancia. Así que una mujer no debe cubrirse ella misma con oro o joyas o peinados ostentosos, con bastante arreglo, y no se debe ungir con perfumes de Arabia; ni se debe pintar la cara o ponerse sombras o teñirse el cabello; ni se debe bañar bastante. Porque al buscar éstas cosas una mujer hace un espectáculo de inmoralidad femenina. La belleza que viene de la sabiduría y no de éstas cosas es la que trae placer a las mujeres que son de alta alcurnia.” 

Pomeroy, 135

Pasajes como este nos ayudan a ver que cuando Pablo le dijo a Timoteo que “asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos; sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad” (1 Timoteo 2:9-10), el no estaba promoviendo un estilo de vida que era contrario a su cultura, pero si un estilo que perfectamente estaba en tono con las expectativas de una mujer virtuosa y respetable de la sociedad de su tiempo. 

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